El raid de aventura es una prueba multidisciplinar ya que a lo largo de la prueba se suceden varias
disciplinas deportivas relacionadas con el medio natural, grandes sensaciones pero pequeñas
dificultades técnicas, sin estar estandarizado el tipo, la cantidad o
el orden en que ello pueda hacerse.
La participación es por equipos, estando obligados sus componentes, por
cuestiones de seguridad, a competir juntos en todo momento.
Son pruebas de larga duración, con el fin de poner a prueba tanto la capacidad de resistencia
física como psicológica de los participantes.
El recorrido no está señalizado y es secreto hasta
la salida, lo que supone la necesidad de obtener la información del
itinerario por fuentes no habituales, como el mapa.
Los equipos son autosuficientes durante el
recorrido, pudiendo llegar a estar incluso varios días sin recibir ayuda
externa; avanzando de día y de noche, vivaqueando a la intemperie y
luchando contra los elementos. La estrategia logística tiene gran
relevancia.
El recorrido es desconocido de antemano,
y se estructura en base a una sucesión de controles de paso obligado o
voluntario, entre la salida y la meta, siendo la elección del
itinerario entre ellos libre.
La principal fuente de información sobre el recorrido son los mapas, lo
que exige la puesta en acción de habilidades de orientación para su
máximo aprovechamiento.
La propia orografía, la vegetación y los
obstáculos naturales son los que marcan los verdaderos atractivos y
dificultades de la prueba.
El equipo que menos tiempo invierta
en completar todo el recorrido será el ganador.